lunes, 29 de julio de 2013

LA GRANJA

El rey Felipe V conoció el lugar hacia el año 1717 y, al año siguiente, entusiasmado por su belleza y sus condiciones cinegéticas, compró los terrenos con la intención de edificar un palacio. En el año 1721 comenzaron las obras.










La primera intención del rey fue construir una residencia sin lujos, para descansar y cazar. Más tarde, Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio embellecieron y ampliaron el palacio. Felipe V se retiró a este lugar en 1724 y durante los veinte años siguientes engrandeció los jardines y el palacio, que fue usado como residencia de verano por todos sus sucesores hasta Alfonso XIII.














Varios arquitectos intervinieron en la construcción del Palacio, Teodoro Ardemans; Juan Román (ayudante de Ardemans); Procaccini; Felipe Juvara y Sachetti.
Los tres últimos, fueron contratados por Isabel de Farnesio, que intentó dar al Palacio y a los Jardines un ambiente italiano.  El Palacio es un bello ejemplo de arquitectura palatina europea, con jardines y fuentes de estilo versallesco.














Presenta influencias francesa, del barroco español e italiana, esta última sobre todo en la etapa comprendida entre los años 1720 y 1740, época que coincide con la abdicación de Felipe V a favor de su hijo Luis y el traslado de Felipe V y su esposa Isabel de Farnesio a La Granja.












La fachada fue realizada en piedra rosácea de Sepúlveda por el italiano Juvara, mezclando diversos estilos, aunque con una clara influencia italiana. Toda la fachada está cubierta de balcones y ventanas flanqueadas por columnas con capiteles corintios y unas grandes pilastras que, arrancando del suelo, recorren las dos plantas del edificio.













No olvidarse de "La Colegiata". Imposible, creo yo, ya que es lo primero que se ve del Palacio según se sube por la Alameda. Está situado en el centro y está rematado con unos bellos capiteles bulbosos que en su momento fueron una gran novedad en España.
En este templo reposan los cuerpos de los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio.













Los jardines son uno de los mejores ejemplos que hoy se conservan de los jardines del siglo XVIII.
Ocupan 146 hectáreas, de las que 67 son auténticos bosques. Los planos fueron realizados por el ingeniero Merchán y los trabajos de jardinería por Botelou y Carlier, quien diseñó en el terreno ascendente situado frente al palacio un jardín dispuesto en tres ejes paralelos yuxtapuestos: La Cascada nueva, la Carrera de Caballos y la Ría.















Dentro del conjunto destacan las fuentes, los grupos escultóricos y las estatuas realizadas por Thierry, Demandré, Pitué, Fermín y Bousseau. Para completar el conjunto se trajeron numerosas especies de árboles de diferentes lugares y países: cedros, tilos, arces, castaños de indias y sequoias. 










 






El agua que alimenta sus surtidores llega desde un gran depósito llamado "El Mar", situado por encima de la zona ajardinada, que recibe su caudal de los montes cercanos. Por la fuerza de la gravedad, como en el siglo XVIII, el agua de algunos surtidores alcanza los 40 metros de altura, como el de la fuente de la Fama.












                                                               http://www.webdelagranja.com/palacio/palacio.php

martes, 16 de julio de 2013

SANTUARIO DE LOIOLA

Íñigo, nacido como último vástago de una numerosa familia de nobleza menor, cuando tenía unos 17 años fue enviado a la casa del Contador Mayor de Hacienda de Castilla, Juan Velázquez de Cuéllar, en Arévalo (Avila), para abrirse camino en la Corte iniciándose en los secretos de la administración pública y en la carrera de las armas.











En 1516, cuando Íñigo tenía ya 25 años, su huésped y protector cayó en desgracia de Carlos I de España, fue desposeído de su cargo y de la tenencia del palacio real de Arévalo en que hospedaba a Íñigo, y poco después murió. Su viuda, no pudiendo dejar a Íñigo acomodado, lo presentó a su pariente, el Duque de Nájera, que era Virrey de Navarra, junto al cual Íñigo se asentó como gentilhombre de corte.












En abril de 1523 Íñigo peregrinó a Tierra Santa, que estaba bajo el dominio de Solimán II el Magnífico. Impedido de permanecer en ella, y convencido de que podía hacer algún bien a los demás, comienza su tardía pero larga vocación de estudiante, que lo llevará a Barcelona, Alcalá de Henares, Salamanca y París. En esta última universidad, Íñigo, obligado a latinizar su nombre, empieza a llamarse Ignacio.














Ordenado sacerdote en Venecia mientras aguarda inútilmente la oportunidad de trasladarse a Tierra Santa, acaba cumpliendo la segunda parte de su voto y se ponen a las órdenes del Papa Paulo III, el cual en 1540 aprueba la Compañía de Jesús.
















En 1609, el Papa Pablo V beatificó a Ignacio y a Francisco Javier, el misionero del Lejano Oriente que era otro de los siete primeros compañeros. En 1622 el Papa Gregorio XV los canonizó.















 El colosal edificio del Santuario de Loiola se construyó en el siglo XVII. Este monumento es una de las más singulares construcciones barrocas del mundo y fue obra del arquitecto italiano Carlo Fontana.Además, el conjunto del Santuario alberga en su interior la casa torre de los Loiola, donde nació el Santo en 1491.Este conjunto histórico se encuentra situado en el  municipio guipuzcoano de Azpeitia, concretamente en la comarca de Urola Medio, bajo el abrigo del macizo de Izarraitz.














                                                                   http://www.santuariodeloyola.org/san-ignacio.html

domingo, 7 de julio de 2013

40º A LA SOMBRA.....

Pero los desiertos no estaban mas abajo?...........